El Martínez Valero vivió una tarde redonda con un Elche CF que firmó uno de sus encuentros más completos de la temporada. Desde el pitido inicial, el equipo de Eder Sarabia mostró una versión dominante, intensa y precisa, empujado por una grada entregada. Lejos de pensar en la racha de encuentros sin ganar, el conjunto franjiverde jugó sin presión y disfrutó ante un Girona que no encontró la forma de reaccionar (3-0).
El primer golpe llegó pronto: Germán Valera culminó una transición eléctrica con un remate ajustado que abrió el marcador y desató el entusiasmo franjiverde. El gol dio aún más confianza al conjunto ilicitano, que mantuvo el control gracias a una circulación fluida y una presión alta que incomodó constantemente al Girona. En ese escenario emergió la figura de Rafa Mir, imparable durante todo el partido. El delantero ganó cada duelo, atacó los espacios con determinación y se convirtió en un quebradero de cabeza permanente para la defensa rival.
Su recompensa llegó en la segunda mitad, cuando firmó un doblete que sentenció el choque. Primero, cazó un centro tenso al corazón del área para empujar el 2-0. Más tarde, en una jugada de puro delantero, controló de espaldas, giró con potencia y definió raso al palo largo para colocar el 3-0, desatando la ovación de todo el estadio.
Con el partido encarrilado, el Elche supo gestionar la ventaja con madurez, sin conceder opciones y manteniendo siempre la iniciativa. El pitido final certificó un triunfo contundente y cargado de confianza, impulsado por el talento, el ritmo colectivo y la inspiración de un Rafa Mir decisivo.

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